El Gobierno argentino vuelve a Washington a suplicar más fondos al FMI

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El ministro de Economía participará de las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Busca U$S 1.000 millones para cubrir parte de los vencimientos de deuda de lo que resta del año.

El viaje de Luis “Toto” Caputo se da en un escenario sensible en la economía argentina. Justo cuando partió rumbo a Estados Unidos el gobierno informó que la inflación mensual de marzo llegó al 3,4%, su valor más alto en el último año, que profundiza la tendencia al alza. El propio Milei calificó al número como “malo”: “El dato no nos gusta, ya que la inflación nos repugna”, expresó en sus redes sociales.

A un año de la firma del préstamo por U$S 20.000 millones con el FMI, el ministro de Economía argentino, Luis Caputo aún busca la aprobación técnica de la segunda revisión, de la que depende un nuevo desembolso de 1.000 millones para Buenos Aires.

Aunque el Banco Central compró más de 5.000 millones de dólares en lo que va de 2026, las reservas netas continúan en niveles negativos, es decir, que Argentina debe más dólares de los que tiene.

El núcleo de la negociación pasa por una meta que el Gobierno volvió a incumplir: la acumulación de reservas internacionales. El desvío al cierre de 2025 superó los 10.000 millones, pese a que el Fondo ya había flexibilizado esa exigencia en la primera revisión y había aceptado vigilar su cumplimiento bajo parámetros más amplios.

La dificultad no estuvo en la compra de divisas, sino en su permanencia en las arcas del Banco Central. Gran parte de los dólares adquiridos fueron utilizados para afrontar pagos de deuda y transferencias al Tesoro, en un contexto en el que el país aún no logró recuperar el acceso a los mercados internacionales de financiamiento.

El equipo económico buscará recalibrar el programa y transformar la meta de reservas en un objetivo anual en lugar de trimestral. El cambio permitiría reducir la frecuencia de incumplimientos formales y dar mayor flexibilidad a la estrategia oficial en un contexto de restricciones externas persistentes.

Supuesto superávit que paraliza la economía

Si bien el Ejecutivo había logrado consolidar el superávit fiscal a costa de un fuerte ajuste del gasto, la parálisis en la actividad económica empezó a golpear en la recaudación, sembrando interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema.

La negociación en Washington se desarrolla sobre una tensión persistente entre un programa que muestra avances en materia fiscal —a costa de una importante caída de la actividad económica—, pero que no logra consolidar el frente externo. El respaldo del organismo se mantiene, aunque atado a la evolución de variables clave que siguen condicionando la estabilidad macroeconómica.

 

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