Los jubilados de Argentina se movilizaron una vez más a las puertas de un Congreso vallado, en reclamo por mejores pensiones, ante un enorme operativo policial que les acorraló para evitar cortes de tránsito.

Decenas de jubilados rodeados por un número mayor de efectivos de fuerzas de seguridad fueron obligados a mantener su protesta en la acera.
A su vez, las fuerzas policiales buscaron controlar a columnas de sindicatos, militantes de izquierda y organismos sociales que fueron sumándose a la movilización en apoyo a los jubilados en los alrededores del Parlamento.
En medio de la marcha, efectivos de Infantería de las fuerzas federales corrieron, empujaron y utilizaron gas pimienta para dispersar a los jubilados y otros participantes.
También piden el regreso de la cobertura gratis total para sus medicamentos y la moratoria provisional, que permitía acceder a una jubilación mínima a trabajadores con insuficientes aportes a la seguridad social.
Horas antes de la protesta, el Ejecutivo decretó un aumento del 2,4 % en las jubilaciones a partir de abril próximo. La pensión mínima será así de 285.820 pesos (unos 260 dólares), muy por debajo de la cesta básica para los adultos mayores, calculada en 1.200.523 pesos (unos 1.100 dólares).
Ese nivel de ingresos margina a la mayoría de los jubilados argentinos a la pobreza.
El Gobierno también definió mantener en 70.000 pesos (unos 64 dólares) el bono de refuerzo para la seguridad social que se otorga por la situación de emergencia económica que vive el país, cuyo monto no se actualiza desde enero de 2024.




