Alvin Holsey cruzó a la Casa de Gobierno después de una audiencia en el Ministerio de Defensa y estuvo con el Presidente 45 minutos. Además, viajará a Ushuaia para reunirse con militares locales e “interiorizarse en sus misiones y sobre el papel clave que desempeñan en la protección de las rutas marítimas vitales para el comercio global”.

El alineamiento de Argentina con la política de Estados Unidos no se detiene. El presidente argentino Javier Milei mantuvo un encuentro con el jefe del Comando sur de los Estados Unidos, el almirante Alvin Holsey, en el marco de la visita de tres días que realiza el militar norteamericano a la Argentina, que incluye también reuniones con autoridades de las Fuerzas Armadas locales y un viaje a Ushuaia.
“Estamos atravesando una etapa de gran sintonía y entendimiento con Estados Unidos, con una agenda común que incluye seguridad, economía, defensa y lucha contra el terrorismo. Esta visita es trascendental y ratifica el camino que venimos recorriendo juntos”, marcó el ministro de Defensa, quien contó que se coincidió en el “objetivo de profundizar la cooperación militar y consolidar a la Argentina como un socio confiable”.
La Casa Blanca considera a la Argentina como su principal socio estratégico en Latinoamérica.
El Comando Sur, conocido por sus siglas en inglés como SOUTHCOM, es responsable de las operaciones militares estadounidenses en América Latina y el Caribe, y su titular suele mantener un contacto cercano con los gobiernos de la región para coordinar esfuerzos en áreas como seguridad, lucha contra el narcotráfico y asistencia humanitaria.
Se trata de la segunda visita formal de esta dependencia estadounidense desde que Milei asumió en la Presidencia de la Nación. El año pasado fue el turno de la general Laura Richardson, antecesora de Holsey, quien mantuvo diferentes contactos oficiales en Buenos Aires para luego viajar hacia Ushuaia, donde lideró un acto con el mandatario argentino, quien afirmó: “los avances en el desarrollo de la Base Naval Integrada”, que definió como “un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo más cercano a la Antártida y que convertiría a ambas naciones en ”la puerta de entrada al continente blanco”.





