El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, destacó este lunes 13 de octubre, la importancia de que se cumplan los acuerdos que se logren en El Cairo y que se asegure un cese inmediato de las hostilidades israelíes contra los palestinos. Asimismo, insistió en que la solución para la creación de un Estado palestino debe basarse en «compromisos mutuos» y en que Israel debe comprender la necesidad de buscar un «equilibrio de intereses».

El jefe de la diplomacia rusa hizo estas declaraciones durante un encuentro con medios de comunicación árabes mientras se abordaba la perspectiva de la próxima Cumbre de Sharm el-Sheikh sobre Gaza en Egipto, un evento que Rusia ha manifestado acoger con satisfacción.
El Canciller afirmó que su país tiene dudas sobre la posibilidad de que se logre un acuerdo de paz duradero en la Franja de Gaza y recordó que las esperanzas en la región se han desvanecido en varios ocasiones.
Recientemente, el titular del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación rusa, se refirió a la crisis humanitaria en Gaza, indicando que la «situación, por supuesto, es catastrófica, sin exageración alguna». De acuerdo con fuentes médicas en Gaza, la cifra de palestinos asesinados por Israel desde octubre de 2023 supera los 67.600.
En cuanto a Siria, Lavrov confirmó este lunes ante los periodistas árabes que Damasco ha manifestado su interés en conservar las bases militares rusas de Tartus y Hmeimim. No obstante, el ministro planteó la posibilidad de transformar estas instalaciones en centros humanitarios.
«Ante la necesidad de organizar flujos de ayuda hacia África, estas instalaciones podrían incluir bases navales y aéreas destinadas a funcionar como centros humanitarios para el envío de suministros, incluso a la región del Sáhara, el Sahel y otros países necesitados”, explicó Lavrov.
Finalmente, el canciller ruso desmintió los rumores sobre un presunto intento de envenenamiento del expresidente sirio Bashar al-Assad en Moscú. Afirmó que al-Assad y su familia están en Rusia bajo asilo por «razones puramente humanitarias» y viven sin problemas en la capital rusa.




