La Argentina enfrenta un serio problema de calidad del grano. Hay dificultades en el principal eslabón encargado de transformar el cereal en harina para el consumo interno. Impacta en la cadena productiva pero también en la salud de los argentinos.
A pesar de haber alcanzado una cosecha récord de trigo en la campaña 2025/26, los números muestran bajos índices de proteína, gluten y peso hectolítrico, muy por debajo de los estándares industriales. Con una producción estimada en 27,8 millones de toneladas, el país debería celebrar, pero no todos festejan.
Más cantidad, menos calidad
A mayor volumen de cosecha, los indicadores de calidad del cereal suelen disminuir, y la única forma de poder mejorar esa ecuación es con altos niveles de fertilización.
“Es absurdo que una semilla que alimenta a la humanidad desde hace 10.000 años, sea reemplazada por una mutación genética que nos enferma”, sostiene Gonzalo Rondini, cofundador de Fincas el Paraíso. “En el trigo argentino, hay una fórmula que se repite de manera casi matemática: la relación entre cantidad y calidad es inversamente proporcional”, agrega.

Un estudio realizado por la Bolsa de Cereales de Córdoba confirma que el 84% de las muestras tiene menos de 11% de proteína. La gran producción de granos de trigo en la campaña 2025-2026 tuvo como correlato negativo una disminución de los niveles de calidad.
Ante este escenario, los molinos adoptan procesos industriales. Entre los cambios implementados se destacan amasados más cortos y controlados, reducción en la cantidad de agua utilizada para lograr estructuras más firmes, fermentaciones más breves y uso de “mejoradores” para evitar el debilitamiento de la red de gluten.
El trigo no es simplemente un commodity sino una materia prima clave para la elaboración de alimentos básicos que forman parte de la dieta diaria de las familias argentinas.
La problemática de calidad no sólo impacta en la cadena productiva, sino también en la salud del pueblo.
Trigazo para las familias
Desde Trenque Lauquen, Fincas el Paraíso sostiene una producción orgánica y propone un cambio de hábitos alimenticios.
A nivel global ya existe un crecimiento del consumo de alimentos orgánicos, basta con enumerar la cantidad de comercios que se dedican a la venta de productos con elaboración agroecológica en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires.
“Somos un pequeño molino de trigo, que se alimenta del trabajo de una red de productores agroecológicos que brinda su trabajo a través de la materia prima con semillas que cuidamos hace más de 10 años.”
Aumenta la cantidad de productores que se dedican a la producción primaria con estas prácticas saludables que llegaron para quedarse y también cambiar los hábitos de las generaciones futuras.
“Nuestra semilla se hace harina a través de una molienda artesanal a piedras, para que llegue a ECAS (Empresa Cooperativa de Alimentos Soberano) y de ahí a las familias de nuestro querido país”.
Por esto, hasta el 4 de Abril, en todos los locales de ECAS encontras una acción concreta a favor de los pequeños molinos harineros y por la salud de los argentinos.
1 kg de harina 100% trigo: $1.800
5 kg de harina 100% trigo: $8.500






