El hombre más rico del mundo liderará el llamado Proyecto Meridian. que analizará el uso de IA, robots y combates hasta más allá de la Luna.

Elon Musk regresará a trabajar con la administración de Donald Trump para codirigir un ambicioso proyecto del Pentágono destinado a anticipar cómo serán las guerras del futuro y qué armas y tecnologías necesitarán las fuerzas estadounidenses durante las próximas décadas.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció el denominado Project Meridian, un estudio de 120 días que estará codirigido por Musk, fundador de SpaceX, Palmer Luckey, fundador de la empresa de tecnología militar Anduril, y Newt Gingrich, expresidente republicano de la Cámara de Representantes.
Se trata del primer papel oficial de Musk en el gobierno desde su salida del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y su posterior enfrentamiento público con Trump, con quien luego recompuso su relación.
El proyecto, supervisado por el jefe de tecnología del Pentágono, Emil Michael, deberá analizar los campos de batalla del futuro y determinar las capacidades militares que Estados Unidos deberá desarrollar, desde operaciones subterráneas hasta el espacio más allá de la Luna.
“Estamos asistiendo a rápidos avances en inteligencia artificial, autonomía, energía dirigida, robótica y biotecnología”, afirmó Hegseth al presentar la iniciativa en la base de los Marines de Quantico, Virginia.
Según el jefe del Pentágono, esos nuevos ámbitos y tecnologías “modificarán profundamente la naturaleza de la guerra” y Estados Unidos debe anticipar los futuros escenarios operativos para mantener su superioridad militar.
Al finalizar los 120 días, Meridian presentará sus conclusiones públicamente junto con un anexo clasificado.
El objetivo no será elaborar una nueva doctrina militar, sino identificar los ámbitos y tecnologías que Washington considera esenciales para los conflictos de las próximas décadas.
La participación de Musk y Luckey también coloca en primer plano sus vínculos empresariales con el Pentágono: SpaceX desempeña un papel relevante en lanzamientos y comunicaciones vinculados a la seguridad nacional, mientras Anduril desarrolla drones, sistemas autónomos y otras tecnologías militares para el gobierno estadounidense.
Algunos medios han señalado que esa doble condición puede plantear interrogantes sobre posibles conflictos de interés.
El proyecto forma parte de una transformación más amplia anunciada por Hegseth, que incluye la creación de un Autonomous Warfare Command, un nuevo comando de cuatro estrellas destinado a acelerar el desarrollo y despliegue de drones, sistemas robóticos y otras capacidades autónomas en las Fuerzas Armadas.
“Los mejores pronosticadores de los conflictos futuros no residen únicamente dentro del Pentágono”, sostuvo Hegseth, quien afirmó que Meridian buscará determinar las armas y sistemas que necesitarán las próximas generaciones de militares estadounidenses.




