Argentina: más de 4 millones de jóvenes viven en condiciones vulnerables, no llegan a fin de mes y sufren depresión

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El 48,9% vive en condiciones de precariedad estructural, dos de cada diez jóvenes vulnerables en Argentina no trabajan ni estudian y un tercio de ellos no están en busca de una salida laboral. El país del modelo libertario.

La juventud atraviesa un escenario crítico en Argentina. Casi la mitad de los jóvenes de entre 18 y 29 años vive en condiciones de precariedad estructural. Se trata de un universo de 4.145.458 de personas, entre los cuales hay un tercio que no trabaja ni estudia, pero tampoco busca trabajo, reflejo de la falta de expectativas que se traduce en falta de proyectos como formar una familia o salir del entorno en el que se encuentran. El impacto en la salud mental del deterioro en las condiciones de vida.

El reciente informe “Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro”, elaborado por un equipo de investigación del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), advierte que la vulnerabilidad ya no es un fenómeno marginal, sino que actualmente alcanza al 48,9% de los jóvenes.

El 33,5% presenta una vulnerabilidad alta, 55,3% vulnerabilidad media y el 11,2% una vulnerabilidad baja, siendo en su mayoría varones (58,1). Asimismo, dos de cada tres (60,2) tiene entre 18 y 24 años y casi la mitad (46,2%) habita en hogares de 5 o más integrantes, con un bajo porcentaje (2,9%) de hogares monoparentales.

De los 1002 jóvenes encuestados que reúnen alguna condición de vulnerabilidad, el 27% vive en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mientras que el 73% se distribuye en el resto del país. Se trata de un grupo en el que casi dos de cada tres (60,5%) no terminó el secundario y en el que apenas el 6,7% logra acceder a estudios terciarios o incluso universitarios.

Ruptura de la idea de progreso

Uno de los puntos más preocupantes del informe es la consolidación del segmento denominado “NI-NI”. Dos de cada diez jóvenes vulnerables en Argentina no trabajan ni estudian. Pero la investigación halló un componente aún más grave dentro de este grupo: un tercio de los que están sin trabajo, dejó de buscar. “Esta “desconexión” refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible”, explicó Juan Cruz Esquivel, director de la investigación de la UBA.

Problemas de salud mental

Esto se transforma en un círculo vicioso del cual es cada vez más difícil salir y al que se le van a añadiendo problemáticas: el 78% de este segmento carece de obra social o prepaga y dependen de manera exclusiva del sistema público de salud para realizarse cualquier tipo de atención médica, un servicio que se encuentra cada vez más tensionado por la caída en la inversión pública y por el aluvión de personas que, producto de la pérdida del empleo, han dejado de tener una cobertura y deben atenderse en los hospitales públicos.

A la falta de ingresos necesarios para sobrevivir se le suma el malestar psicológico, una experiencia que en el informe ya califican como “cotidiana”. Ocurre que más del 70% de los jóvenes encuestados por la UBA manifestó tener “problemas frecuentes de nervios o ansiedad”. Asimismo, el 50% admitió sufrir desgano o “síntomas compatibles con la depresión”. Se suma también que un 30% reconoció tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco o sustancia.

 

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