La primera jornada del paro indefinido ha sido un “éxito rotundo” e “histórico”. La jornada terminó con una manifestación de profesores y estudiantes que pintó de verde la capital española. La educación pública dice basta a la derecha en Madrid.

La primera jornada del paro indefinido concluye con una manifestación de profesores y estudiantes entre el Paseo del Prado y la calle Alcalá. Eran las 11 y media de la mañana cuando cuatro mujeres con camisetas verdes, estampadas con el lema “Escuela pública de todos para todos”, clavaron la mirada en la pantalla de un móvil.
El vídeo, que ya corría por las redes sociales, mostraba a varios agentes cargando contra estudiantes y trabajadoras en el campus de Ciudad Universitaria, después de que pasaran la noche encerradas en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. “Qué miedo”, murmuró una de ellas. A pocos metros, dos docentes recordaban la “brutal agresión” de un Policía a una manifestante durante las protestas en defensa de la educación pública en València. “No han aprendido nada”, comentaban.

El Paseo del Prado en Madrid se ha convertido en la tarde de este miércoles en un mar verde de proclamas en favor de la educación pública. Antes de las 18.00, la hora a la que estaba convocada la marcha, docentes, estudiantes y otros manifestantes, casi todos vestidos de este color, han llenado la calle en la principal concentración del primer día de la huelga indefinida del profesorado de la Comunidad de Madrid. La manifestación ha arrancado entre canciones y silbatos. Los integrantes de primera fila de la marcha han sostenido una pancarta con el lema ‘Defendemos la pública. Defendemos el futuro’ y han puesto rumbo a la calle Alcalá hasta Sol, el punto final de la concentración, a donde han llegado acompañados de un gran despliegue policial.
Muchos de los manifestantes que empezaron la jornada de huelga en las puertas de sus centros poco después del amanecer llegaron a una Puerta del Sol abarrotada por las demandas de la vivienda, justo cuando las farolas se encendían de nuevo. En medio de la marea verde, protestaban las profesoras de FP Silvia Barrilero y Rosa Barbero, que llegaron a Madrid desde Alcalá de Henares para manifestarse. Su centro, el IES Alonso de Avellaneda, solo cuenta con una orientadora para casi 2.000 alumnos: “Tenemos que hacer de psicólogos y de padres, además de docentes”, asegura Barrilero.
pocos metros de una larga fila de turistas confundidos que esperan para entrar en el Museo del Prado, está Jaime Martín, un profesor de instituto de Boadilla del Monte, en el norte de la ciudad, que critica que “la Comunidad de Madrid no está apostando por la educación pública”. Como muchos otros docentes en la concentración, Martín se siente “abandonado” por la falta de recursos y personal en las aulas. “Llevamos varios años en los que empezamos el curso y no tenemos a los profesores para montar las clases”, agrega.

El seguimiento en la primera jornada de la huelga ha sido del 70%, según Comisiones Obreras, mientras que la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Mercedes Zarzalejo (PP), ha rebajado la participación a un 44,6%. Una huelga que, ha criticado, persigue “objetivos políticos y electoralistas”. El paro indefinido ha sido convocado por CC OO, UGT, STEM, CGT, CNT y Solidaridad Obrera, además de otros colectivos y plataformas docentes. El sindicato CSIF se ha desmarcado y ha convocado la huelga aparte. En total, están llamados a participar en la protesta 65.000 profesores de enseñanzas no universitarias que dan clase a más de 666.000 alumnos en la región.
Las seis exigencias principales de los sindicatos son: reducir a 17 las horas de clase a la semana en Secundaria y a 22 en Infantil y Primaria (desde 19 y 25 horas, respectivamente); bajar las ratios de estudiantes por clase, incrementando el personal especializado en atención a la diversidad; atajar la segregación socioeconómica del alumnado entre la red pública y la concertada; aumentar el salario de los docentes en 600 euros al mes; disminuir la carga burocrática y mejorar las infraestructuras educativas.




