Lula da Silva, afirmó que la medida permitirá reducir la inflación y reactivar el consumo. Ya envió al Congreso un proyecto de enmienda constitucional para establecer la gratuidad del transporte público durante esos días.
“Tal vez esta sea la última disposición que firmo como presidente de la República antes del 25 de octubre”, declaró el jefe de Estado en un evento celebrado en el Palacio del Planalto.
A pesar del carácter institucional de la ceremonia, se observaba a todas luces su motivación proselitista, dada la serie de “bondades sociales” contenidas en sus anuncios.
El más importante fue el envío al Parlamento de una Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) para tornar obligatorio el transporte público los fines de semana en miles de ciudades de todo el país.
Tras reducir la jornada laboral, más beneficios para las familais
“Si nosotros aprobamos (semana pasada) el fin de la escala de trabajo 6×1, para pasar a la de 5×2 (cinco días laborables y dos de receso), es justo que el transporte sea gratuito los fines de semana para que las personas ahora puedan visitar a un pariente, a sus padres, amigos”, planteó el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT).
Lula estuvo acompañado por el ministro de Hacienda, Dario Durigan, quien esta semana rebatió críticas de analistas económicos según los cuales Lula está asumiendo una serie de gastos que amenazan el equilibrio fiscal y tienen a elevar la deuda pública.
Cabe mencionar que el mandatario aumentó en un 15 % el monto de la Bolsa Família, cuyo pago se anticipó y comenzó a ejecutarse este lunes, con la posible intención de impactar en los votantes de bajos recursos.
Además, fueron elevados los recursos del gobierno destinados a subsidiar los combustibles para evitar que el aumento causado por la guerra en el golfo se traslade a los precios.
Después de hablar en el Planalto, Lula embarcó con rumbo al estado de Minas Gerais, donde fue derrotado por Bolsonaro en el primer turno, para encabezar un evento proselitista.
Mientras Bolsonaro, que hoy encabezó un acto en el interior de San Pablo, tenía previsto viajar a la región nordeste, donde Lula fue el más votado en la primera ronda, para otros compromisos previos al balotaje del domingo.
El escenario electoral sigue ubicando a Bolsonaro, del Partido Liberal, como el favorito, pero con Lula situado a poca distancia.
En ese sentido, el instituto Quaest publicó hoy un sondeo donde el senador aparece con el 45 % de las intenciones de voto frente al 44 % de Lula.
Esto indica que el candidato opositor retrocedió un punto porcentual, dentro del margen de error de 2 %, respecto de un sondeo de la misma empresa hecho la semana pasada.
Por su parte, Lula tuvo las mismas intenciones de voto que en la medición anterior.
Asimismo, los electores que dijeron que votarán en blanco o nulo sumaron el 9 %, y los indecisos sumaron el 2 %.
El relevamiento indicó que el gobierno lulista sigue teniendo más desaprobación que aprobación: el 47 % dijo tener una imagen negativa de la gestión, mientras el 46 % manifestó una percepción positiva.
Fuentes del equipo de campaña de Bolsonaro dijeron estar confiadas en el “bolsonarismo de llegada”, esto es, el impulso que los electores conservadores han demostrado en los días previos a la votación, algo que ocurrió en la primera vuelta, cuando Flávio aparecía atrás de Lula en los sondeos.
Por otra parte, el presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, recibió con optimismo al sondeo de Quaest.
“El presidente Lula viene creciendo, y el rechazo de Flávio aumenta porque Brasil está interpretando lo que él representa”, opinó el dirigente petista.





