Netanyahu ve la guerra en el Líbano como su única opción para seguir en el poder

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La situación del primer ministro “es especialmente grave”, afirmó el analista Elfadil Ibrahim: Netanyahu colaboró a desencadenar una guerra contra Irán que no logró doblegar a Teherán, ha sido excluido de las negociaciones sobre el desenlace del conflicto y se enfrenta a elecciones en septiembre.

El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, negociado sin la participación de Israel, representa “un peligro existencial” para la supervivencia política del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Por ello, una escalada en el Líbano se queda como su única salida para mantenerse en el poder, sostiene el analista Elfadil Ibrahim en un artículo para Responsible Statecraft.

El experto recuerda que, cuando Washington y Tel Aviv iniciaron los ataques contra Irán en febrero, Netanyahu definió los objetivos de la campaña en términos maximalistas: destruir el programa nuclear iraní, cortar el apoyo de Teherán a sus aliados regionales y derrocar a la República Islámica. Sin embargo, tres meses después, “Irán sigue en pie”, afirma Ibrahim. Y el acuerdo que se perfila entre EEUU e Irán “no aborda casi ninguno de estos objetivos”, centrándose en el transporte marítimo y el fin de las hostilidades directas.

Por lo tanto, Ibrahim señala que “la situación de Netanyahu es especialmente grave”: ayudó a desencadenar una guerra contra Irán que no logró doblegar a Teherán, ha sido excluido de las negociaciones sobre el resultado del conflicto y se enfrenta a elecciones en septiembre. Asimismo, según encuestas citadas por el autor, solo el 10 % de los israelíes considera exitosa esta campaña contra Irán.

El Gobierno israelí está tambaleándose

El experto subraya que el desencadenante inmediato de la escalada en el Líbano ha sido el uso por parte de Hezbolá de drones de fibra óptica contra las tropas israelíes. Estos drones no pueden ser interferidos porque evitan las frecuencias de radio, y han causado la muerte o heridas graves a múltiples soldados israelíes.

En respuesta, altos cargos del Gobierno israelí han presionado por una escalada mayor. Ibrahim cita al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien declaró: “Por cada dron explosivo, deberían caer diez edificios en Beirut”. Por su parte, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, fue más lejos: “Es hora de que el primer ministro toque la puerta de Trump y le informe de que volvemos a la guerra en el Líbano. Necesitamos cortar la electricidad en el Líbano… y regresar a una guerra feroz”.

Para explicar por qué Netanyahu no puede ignorar estas voces, el analista recuerda que Ben-Gvir y Smotrich “no son simplemente socios de coalición difíciles. Más bien, son hombres cuyo apoyo le dio a Netanyahu el cargo de primer ministro”, mientras que su maximalismo “ha definido la identidad de su Gobierno”. “El dilema de Netanyahu es que los necesita pero no puede controlarlos”, sentencia.

Paralelamente, dos ex primeros ministros israelíes, Naftali Bennett y Yair Lapid, han fusionado sus partidos para sacar a Netanyahu de su cargo. La publicación informa que su plataforma incluye el servicio militar universal y límites de mandato para los primeros ministros, con un máximo de ocho años. “Cada política parece una bala apuntada al hombre que actualmente ocupa el cargo”, recalca el periodista.

El Líbano como herramienta de presión

“El resultado es un primer ministro sin opciones y sin tiempo, para quien el Líbano sirve a múltiples propósitos”, sostiene el artículo. Por un lado, atacar allí envía una señal a sus fracturados socios de coalición de que antepondrá Israel, incluso si eso pone en peligro los lazos con Estados Unidos. Por otro lado, con Israel excluido de las negociaciones con Irán, el analista señala que el Líbano se convierte en “un útil punto de presión” para mostrar su descontento con el acuerdo emergente.

El experto explica que los iraníes han declarado que cualquier acuerdo con Washington “debe detener los combates en todos los frentes, incluido el Líbano”. De este modo, Netanyahu puede intensificar los ataques allí “como un veto implícito” para hacer estallar el entorno diplomático que Trump necesita para cerrar su pacto.

Según The Wall Street Journal, Tel Aviv también presiona para incluir su “libertad de operación” en el Líbano dentro del acuerdo. Si Washington lo concede, Netanyahu obtiene una concesión; si lo rechaza, el acuerdo colapsa y el mandatario puede afirmar que se negó a permitir que Washington negociara con el derecho de Israel a la autodefensa.

Ibrahim concluye que el Líbano es “el terreno que cada lado presiona para obtener concesiones”. Cuando Irán insiste en incluir al Líbano en cualquier alto el fuego, “no está defendiendo principalmente a los civiles libaneses, sino preservando a Hezbolá”. Y cuando Netanyahu escala, “se está comunicando con Trump, Irán y su público interno”.

RT

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