Crisis, hambre y muerte: Trabajador despedido de ILVA se quitó la vida

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A ocho meses del cierre de la planta en Pilar, 300 trabajadores siguen sin cobrar indemnizaciones ni sueldos y sostienen el reclamo. En este contexto, uno de los despedidos, asfixiado económicamente al igual que sus compañeros, decidió quitarse la vida.

En la víspera del 1° de Mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores, fecha en la los trabajadores habían previsto un locro solidario para visibilizar la continuidad del conflicto, se conoció que Javier López, operario del área de control de procesos de la fábrica, tomó la trágica decisión de quitarse la vida arrojándose a las vías al paso de un tren, tras decirle a su familia que salía a caminar.

“Un compañero despedido de Ilva se quitó la vida ya que no pudo soportar más lo que estamos padeciendo”, escribieron en la página de Facebook Despedidos de ILVA,  espacio de comunicación que mantienen los trabajadores de la fábrica cerrada hace 8 meses.

“Toda la vida trabajando en ILVA. El que pudo evitar esto y no lo hizo que lo lleve en la conciencia para siempre (si es que tienen)”, señalaron y se preguntaron “hasta dónde va a llegar la impunidad de esta gente”.

ILVA Porcelanato cesó su producción a fines de agosto de 2025, en el marco de la ola de cierres y despidos producto de las políticas económicas del gobierno de ultraderecha de Javier Milei.

“Que no haya ninguno más”

A pesar del dolor, los trabajadores sostuvieron la convocatoria al locro solidario. Y Adriana López, la hermana de Javier López, conocido por sus compañeros como “Oveja”, los llamó a “no aflojar”. Y les dijo que “si se sienten devastados, abracen a sus familias”.

“Deseo que la muerte de mi hermano sirva para que ningún otro empleado pierda su vida”, posteó López. “Hablen compartan su dolor, busquen ayuda, ojalá esto sirviera para algo, nos dejó destrozados a todos, que lo que tengan que decidir pagarles lo hago pronto y que no exista ningún otro Javier, no bajen los brazos”, arengó.

El portal Pilar a Diario relevó que Javier López, que había trabajado durante décadas en ILVA, había aceptado el retiro voluntario un mes antes del cierre definitivo de la fábrica de cerámicos. El acuerdo incluía el pago en cuotas de la indemnización. Pero la firma no cumplió: solo cobró un mes y luego quedó a la deriva, igual que el resto de los 300 trabajadores.

“Mi hermano con errores y aciertos era mágico. Vamos muchachos no aflojen, pero tampoco permitan que unos HDP los mate”, dijo Adriana López.

“Si en algún momento se sienten devastados, abracen a sus familias y busquen quien los ayude. Hoy fue ‘la Oveja’ López, que no haya ninguno más. Mis respetos a todos ustedes”, cerró.

El viernes 1º de mayo, día del trabajador, los despedidos de ILVA compartieron un locro en el acampe que mantienen en la puerta de la fábrica cerrada, donde también vendieron porciones para aportar al fondo de lucha, al que se puede donar en el alias despedidos.ilva.

 

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