Trump le dijo a Lula Da Silva que “no quiere invadir Cuba”

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El presidente de Estados Unidos se reunió con su par brasileño. Además de hablar de aranceles, la guerra en Irán o la situación de Jair Bolsonaro, Lula destacó lo que Trump dijo sobre sus “intenciones” para el pueblo cubano.


“La reunión fue muy bien”, resumió Trump, de 79 años, en su cuenta de Truth Social, donde calificó a Lula, de 80, como un “presidente dinámico”.

Más allá de los elogios compartidos, ambos gobiernos acordaron que sus equipos volverán a reunirse en un plazo de treinta días para avanzar en la negociación sobre aranceles.

“La buena relación es una demostración al mundo de que las dos mayores democracias del continente pueden servir de ejemplo”, declaró el mandatario brasileño, quien describió un ambiente distendido e incluso dijo que hubo varias bromas entre ambos.

Sin intención de invadir Cuba

Fue el primer encuentro de ambos jefes de Estado en la Casa Blanca y tuvo lugar tras varias fricciones recientes, por las críticas de Lula a la política exterior estadounidense, incluida la operación contra Nicolás Maduro en Venezuela, el bloqueo a Cuba y la guerra en Irán, que, según advirtió, podría afectar el suministro de fertilizantes en Brasil por un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz.

El mandatario brasileño señaló que, según entendió a través del traductor, Trump le aseguró que “no tiene intención de invadir Cuba”.

“Cuba quiere dialogar y encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó al país ser plenamente libre”, afirmó el líder progresista, quien expresó a su homólogo su “plena disposición” para abordar este asunto.

Así mismo, Lula reiteró su condena a la guerra en Irán y propuso como referencia el acuerdo nuclear alcanzado en 2010 entre Brasil, Turquía y la República Islámica, previo al firmado en 2015 durante la presidencia de Barack Obama y del que Estados Unidos se retiró posteriormente bajo el mandato de Trump.

Lula blinda su soberanía

La agenda estuvo marcada principalmente por cuestiones económicas, en particular por los aranceles impuestos por Washington a productos brasileños y por las investigaciones abiertas sobre supuestas prácticas comerciales desleales de Brasil.

No obstante, Lula aseguró que no se abordó el uso del sistema de pagos instantáneos Pix, desarrollado por el Banco Central brasileño, pese a que Estados Unidos lo considera perjudicial para empresas como Visa y Mastercard.

Ambos líderes también trataron la cooperación en la lucha contra el crimen internacional.

Sin embargo, Lula negó de forma tajante que se discutiera la posibilidad de que Estados Unidos designe como organizaciones terroristas a grupos criminales brasileños, una medida a la que Brasilia se opone por considerar que podría abrir la puerta a eventuales intervenciones en su territorio.

Otro de los asuntos clave fue el de los minerales críticos, esenciales para la industria tecnológica, pues Brasil posee las segundas mayores reservas del mundo, solo por detrás de China, y Washington busca diversificar su suministro.

“Brasil estará abierto a cualquiera que quiera participar con nosotros, ya sean Estados Unidos, China, Alemania, Francia o India. Lo que no queremos es ser meros exportadores”, afirmó Lula.

DW

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