La CIA fue autorizada por el presidente de los Estados Unidos para realizar operaciones de espionaje en Venezuela. Donald Trump justificó la intervención con la excusa de las supuestas drogas que ingresan al país desde el Caribe. El gobierno de Maduro repudia estas acciones y las califica como operación para lograr un “cambio de régimen”.
El martes, en horas de la mañana, el reputado periódico The New York Times adelantó al mundo que, según documentos confidenciales, la Agencia Central de Inteligencia fue autorizada por el presidente de los Estados Unidos para realizar operaciones de espionaje en la República Bolivariana.
Consultado por los reporteros acerca de la revelación, el mismo Donald Trump se encargó de confirmar, junto al jefe del FBI, Kash Patel, la veracidad de los hechos divulgados por el diario, aunque sin profundizar en detalles.
“Lo autoricé por dos razones”, explicó. Y agregó: “Número uno: ellos (Venezuela) han vaciado sus prisiones y enviado criminales a EE.UU.; y la otra cuestión son las drogas venezolanas que llegan por el mar”. A continuación, el líder espetó un incisivo comentario que abrió las puertas a una avanzada terrestre.
“Muchas drogas venezolanas llegan por el mar, pero también los vamos a detener por tierra”, aseguró. Con esta lapidaria frase, Trump pronosticó el avance de sus ejércitos por el territorio soberano que, hasta el momento, monitoreó desde las aguas.
Consultado acerca de si el trabajo de la CIA está orientado a orquestar el derrocamiento de Nicolás Maduro, Trump dio por resuelto el interrogante expresando: “¿No sería esa una pregunta ridícula de responder?”.
Historial de la CIA e invasiones
Más de un siglo de intervenciones en América Latina explica la sospecha inmediata tras el anuncio. Desde 1823, con la doctrina Monroe, hasta las operaciones de la CIA en los años 60 y 70, Washington ha utilizado cualquier excusa para invadir, bombardear o desestabilizar gobiernos que no se alineaban con sus intereses económicos. Venezuela no es la excepción: golpes de Estado fallidos, sanciones asfixiantes, bloqueo financiero y ahora la amenaza de una guerra abierta.
El presidente Nicolás Maduro respondió con un mensaje claro: ante un ataque directo, declararía una “república en armas”. Calificó la operación de “extravagante, inmoral y criminal” y advirtió a Trump de que Rubio busca arrastrarlo a una guerra que manchará sus manos de sangre.




