El pacto, ya fue firmado por los cancilleres en Washington, permitirá extender la presencia de las Fuerzas Armadas del país del norte en Latinoamérica bajo la excusa de combatir el crimen organizado.

Estados Unidos y Paraguay firmaron el lunes un Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas (SOFA, por sus siglas en inglés) para supuestamente combatir el “terrorismo trasnacional”. El convenio establece un marco legal para la presencia y operaciones del personal militar estadounidense en territorio paraguayo.
El pacto bilateral fue suscrito en Washington, Estados Unidos, por el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, y su homólogo paraguayo, Rubén Lezcano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay detalló que, “se establece un marco legal para impulsar el trabajo conjunto en la lucha contra el crimen trasnacional en sus distintas formas, así como la presencia de personal militar y civil estadounidense en Paraguay”.
“Hoy, el canciller [Rubén] Ramírez [Lezcano] y yo marcamos una nueva etapa en la relación entre EEUU y Paraguay con la firma de un Acuerdo sobre el Estado de las Fuerzas (SOFA)”, dijo Marco Rubio, días después de que EEUU publicara su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que América vuelve a ser catalogada como zona de influencia de Washington.
Today Foreign Minister Ramirez and I marked a new era in the U.S.-Paraguay relationship with the signing of a Status of Forces Agreement. By establishing a framework for the activities of U.S. military and @DeptofWar civilian personnel in Paraguay, this agreement opens new doors… pic.twitter.com/jVG06HpXNe
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) December 15, 2025
Rubio detalló que el pacto facilitará diversas actividades de seguridad compartidas, incluyendo el entrenamiento bilateral y multinacional, asistencia humanitaria y respuesta ante desastres, y otros intereses compartidos en materia de seguridad.
La firma del pacto ocurre a la par del despliegue militar de EEUU en el Caribe y el Pacífico oriental, supuestamente para “combatir el narcotráfico”, un hecho que ha sido repudiado por varios países latinoamericanos, como Venezuela, Colombia, México, Brasil y Cuba.




