México se prepara para un cambio relevante en el mundo del trabajo. La presidenta Claudia Sheinbaum quiere que el país deje atrás la semana laboral de 48 horas —una de las más largas de América Latina— y se sume al grupo que apuesta por más tiempo de descanso y mejor calidad de vida.

Su propuesta: reducirla a 40 horas, de manera gradual, entre 2026 y 2030. Si avanza, más de 13,4 millones de trabajadoras y trabajadores se verán beneficiados, de acuerdo a la iniciativa de ley.
Dos buenas noticias para el pueblo de México: el aumento al salario mínimo para 2026, que significa 154 por ciento de incremento al poder adquisitivo; alcanzará para dos canastas básicas.
También informamos la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas durante el… pic.twitter.com/XQwtguKXd4
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) December 4, 2025
El proyecto, enviado al Senado para discutirse el próximo año, plantea bajar dos horas por año hasta llegar al objetivo en 2030. Sheinbaum asegura que esto no representará costos adicionales para las empresas y, al contrario, podría traducirse en mayor productividad.
Al presentar la reforma, que se trabajó con aportes del sector empresarial, sindicatos, academia, autoridades y organizaciones de la sociedad civil, Sheinbaum defendió que una jornada más corta puede ser benéfica también para la economía.
Recordó el caso de países nórdicos que han llegado a probar semanas laborales de 36 horas con buenos resultados: “ha representado mayor productividad para las empresas, incluso en servicios y hotelería”, señaló.
En ese contexto, explicó que en México la reducción será gradual para que “no implique mayores costos para el sector empresarial y, en algunos casos, incluso más productividad” dijo esta semana durante su conferencia de prensa.
México: mucho trabajo, poca productividad
El diagnóstico que acompaña la iniciativa dice que las personas en México trabajan en promedio 2.124 horas al año, un 23 % más que en países de la OCDE, donde el promedio es de 1.687 horas. Pero esa gran diferencia “no se traduce en mejores salarios ni en mayor bienestar”, dice la iniciativa.
El proyecto se vincula con una visión más amplia: fortalecer el “Sistema Nacional de Cuidados”, equilibrar vida personal y laboral, y garantizar que el trabajo sea sinónimo de dignidad y prosperidad compartida.
Chile, el ejemplo que mira México
El proyecto mexicano mira de cerca lo que ocurre en Chile, donde hace un año entró en vigor la “Ley de 40 horas”.
Allí, con el gobierno de Gabriel Boric, la reducción se implementa en tres etapas: de 45 a 44 horas en 2024, 42 en 2026 y 40 en 2028, sin reducir salarios. Es un camino que ya había comenzado en 2001, cuando la jornada bajó de 48 a 45 horas. La experiencia chilena, señala la iniciativa enviada al Senado de México, demuestra que “una jornada más corta puede mejorar la calidad de vida sin afectar la economía”.
¿Y en el resto de América Latina?
En América Latina se registran algunas de las jornadas laborales más largas del mundo, con semanas de 48 horas en varios países. México, Costa Rica y Colombia encabezan el top 3 de países de la OCDE donde más se trabaja.
Países que trabajan hasta 48 horas semanales, según la Organización Internacional del Trabajo
Argentina
Bolivia
Colombia (en proceso de llegar a las 42 horas en 2026)
Costa Rica
Guatemala
México
Nicaragua
Paraguay
Perú
Uruguay
La discusión formal en el Senado de México está prevista para 2026, pero el debate ya está sobre la mesa: ¿puede un país con largas jornadas laborales y bajos ingresos replantear su modelo de trabajo? La propuesta apunta a menos horas trabajadas y más tiempo para la vida personal.
Si la reforma se aprueba, México dejaría de figurar entre los países con las jornadas más extensas de la región y se alinearía con una tendencia global que sostiene que, en el siglo XXI, reducir las horas de trabajo puede mejorar tanto la calidad de vida como la productividad.




