Lula llamó entablar un diálogo basado en el respeto frente a la injerencia de Trump

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El presidente brasileño denunció injerencias extranjeras tras el arresto domiciliario de Bolsonaro, que, además de represalias comerciales, desató una ofensiva de la Casa Blanca contra un juez del Supremo. Mientras legisladores bolsonaristas promueven un plan legislativo para revertir las causas judiciales y desplazar a De Moraes, Brasil se prepara para responder a los aranceles de EEUU.

En medio de crecientes tensiones diplomáticas con Estados Unidos, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó este martes a su par estadounidense, Donald Trump, a entablar un diálogo basado en la verdad y el respeto a la soberanía. Lo hizo durante un acto en Brasilia, horas antes de que entren en vigor los nuevos aranceles del 50 por ciento impuestos por Washington a productos brasileños, motivados por la supuesta “cacería de brujas” contra el ex presidente, Jair Bolsonaro.

Durante la sesión del Consejo para el Desarrollo Económico y Social Sostenible, Lula lanzó una enérgica defensa de la soberanía nacional, denunciando injerencias externas que, según advirtió, buscan debilitar las instituciones y la economía brasileña. Lula tomó la palabra al cierre del evento, inmediatamente después de que el vicepresidente, Geraldo Alckmin, hiciera un llamado a respetar las leyes y la verdad. “Sería tan importante que trabajáramos basados en la verdad, y solamente en la verdad”, expresó Lula.

“No es posible que el mundo funcione si perdemos lo mínimo: responsabilidad, respeto a la soberanía, a las Cortes Supremas de los países, al funcionamiento de los Congresos. Si comenzamos a opinar sobre todo lo que ocurre en otros países, estamos violando una palabra mágica: soberanía”, añadió.

El vicepresidente Alckmin, que también ocupa la cartera de Industria, Comercio y Servicios, reiteró que el gobierno mantiene la voluntad de diálogo, incluso con la entrada en vigor de los aranceles el miércoles y tras la aplicación de sanciones contra De Moraes. Lula, por su parte, afirmó que no llamará a Trump para negociar la cuestión arancelaria, porque no cree que esté dispuesto a dialogar.

El mandatario, que compareció acompañado por los ministros de Hacienda, Fernando Haddad, y de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira , subrayó su intención de evitar fricciones con Washington. Vieira, por su parte, anticipó que el Ministerio responderá formalmente a las acusaciones estadounidenses, que además de denunciar una “persecución judicial” contra Bolsonaro, cuestionan el sistema de pagos PIX y otras prácticas comerciales brasileñas.

El juez Alexandre de Moraes, quien instruye la causa por golpismo contra Bolsonaro, le impuso prisión domiciliaria este lunes, argumentando que el expresidente violó las medidas cautelares que le prohibían comunicarse públicamente.

La medida judicial elevó las tensiones con Trump, quien ya había impuesto aranceles a importaciones brasileñas. La semana pasada, el presidente estadounidense incluso sancionó a De Moraes bajo la Ley Magnitsky, habitualmente aplicada a violadores de derechos humanos, lo que desde el gobierno de Lula fue calificado como “un ataque directo a la democracia brasileña”.

Trump también prohibió a De Moraes ingresar al país y congeló sus bienes en territorio estadounidense. En paralelo, legisladores de ultraderecha brasileña anunciaron que impulsarán la destitución de De Moraes en el Senado.

Página 12

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