Durante la Cumbre de CELAC-UE, el presidente de Brasil afirmó que los países de América Latina y el Caribe viven una profunda crisis en su proyecto de integración. Denunció además, las excusas falsas y vacías de EEUU para intervenir y agredir una zona de paz.

“América Latina y el Caribe viven una profunda crisis en su proyecto de integración. Volvemos a ser una región balcanizada y dividida, más orientada hacia afuera que hacia sí misma. La intolerancia gana fuerza y está impidiendo que diferentes puntos de vista puedan sentarse a la misma mesa”, afirmó el presidente brasileño en su intervención este domingo.
Lula, quien participó de la cumbre en Colombia, aseguró que la región se encuentra nuevamente conviviendo “con las amenazas del extremismo político, la manipulación de la información y el crimen organizado”. Aseguró que los mismos países latinoamericanos han dejado de cultivar su vocación de cooperación y han permitido que “conflictos y disputas ideológicas se interpongan”.
“Los proyectos personales de apego al poder, a menudo socavan la democracia”, reflexionó, añadiendo que, como resultado, las reuniones entre los líderes de la región “se han convertido en un ritual vacío“, de las cuales se ausentan los principales jefes de Estado de la región, y cuyas iniciativas “no salen del papel”.
Además, denunció que “la amenaza del uso de la fuerza militar ha vuelto a formar parte de la cotidianidad de América Latina y el Caribe”, con “viejas maniobras” recicladas para justificar las intervenciones ilegales. “Somos una región de paz y queremos permanecer en paz. Las democracias no combaten el crimen violando el derecho internacional”, subrayó.
El mandatario detalló que, si bien la seguridad es un deber del Estado y un derecho internacional, “no hay solución mágica para acabar con la criminalidad“, y “ningún país puede enfrentar este desafío aislado”, por lo que es necesario llevar a cabo acciones coordinadas, intercambio de información y operaciones conjuntas para poder vencer el crimen organizado.
Lula llama a Trump a mantener la paz en América Latina
El canciller brasileño, Mauro Vieira, ya había avisado el miércoles que Lula asistiría a la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE) en «solidaridad regional con Venezuela».
El propio presidente dijo el martes que la cumbre de la CELAC-UE solo tiene sentido si el foro se aprovechaba para discutir la presencia militar estadounidense en aguas del Caribe.
Lula dijo entonces que llegó a conversar sobre el asunto en una reciente reunión con Trump, a quien aseguró que América Latina debe mantenerse como una zona de paz.
En su discurso en Santa Marta, Lula dijo igualmente que la democracia también sucumbe cuando el crimen corrompe las instituciones, vacía los espacios públicos, y destruye familias y negocios.
«La seguridad es un deber del Estado y un derecho humano fundamental. No existe solución mágica para acabar con la criminalidad. Es necesario reprimir el crimen organizado y sus líderes; estrangular su financiación y rastrear y eliminar el tráfico de armas», afirmó.
Agregó que ningún país puede enfrentar ese desafío de forma aislada y que por eso se necesitan acciones coordinadas, intercambio de informaciones y operaciones conjuntas.
Una petición de Venezuela
Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió a los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que rechacen de manera categórica cualquier militarización del Caribe, en referencia al despliegue de Estados Unidos cerca del límite del país suramericano bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
«Hoy, frente a la amenaza bélica en el Caribe y las ejecuciones que han sido denunciadas por la ONU, estamos obligados, para preservar la paz de la región, a sumar nuestras fuerzas como países, y en una sola voz exigir el cese inmediato de los ataques y amenazas militares contra nuestros pueblos», dijo Maduro en una carta publicada en redes sociales.
El mandatario también exhortó a exigir una investigación independiente por las «ejecuciones denunciadas por los mecanismos de derechos humanos de la ONU».
Durante los últimos dos meses, el Departamento de Guerra de Estados Unidos ha informado sobre ataques contra 20 embarcaciones en el Caribe supuestamente cargadas con droga, en hechos en los que han muerto más de 66 personas, a las que han vinculado a organizaciones criminales.




