De acuerdo con la televisión estatal, el ayatolá falleció tras el ataque de Israel y Estados Unidos contra el país persa.

Ante ello, el gabinete declaró 40 días de luto nacional.
Durante la ofensiva de Tel Aviv y Washington desplegada el 28 de febrero, también murieron cuatro de los familiares del líder supremo iraní, entre ellos, su hija, su yerno y su nieta.
Al momento de su muerte, el ayatolá era el líder estatal con más años en el cargo en Oriente Medio. Se convirtió en el líder supremo del país persa en 1989.




