La Corte Suprema de Argentina confirma la condena a prisión de Cristina Fernández de Kirchner

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La expresidenta lo ha calificado como un caso de “lawfare”, es decir, persecución judicial y política.

El supremo tribunal argentino rechazó el recurso presentado por la expresidenta Cristina Fernández y dejó firme la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, dictada contra ella en 2022 por irregularidades en la concesión de obras viales.

«Las sentencias dictadas por los tribunales anteriores se asentaron en la profusa prueba producida (…) sin que se haya demostrado en modo alguno que la decisión apelada no constituya una derivación razonada del derecho vigente de conformidad con las circunstancias particulares comprobadas en la causa, ni que durante el proceso se haya vulnerado alguna garantía constitucional», dice el fallo de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.

Y añade: «El debido proceso ha sido salvaguardado y la recurrente ha obtenido una sentencia fundada en ley», agrega.

La decisión ratificó así la condena en segunda instancia por irregularidades en la concesión de obras públicas en la provincia de Santa Cruz.

Fernández afirmó que los jueces de la Corte Suprema que ratificaron su condena «son tres monigotes que responden a mandos naturales por encima de ellos» y les calificó de «triunvirato de impresentables».

En un discurso a las puertas de la sede del partido Justicialista (PJ), en Buenos Aires, tras conocerse la decisión del Supremo, Fernández dijo que la decisión de los jueces implica un «cepo al voto popular».

Según la exmandataria, la Corte responde al «poder económico concentrado de la Argentina» que sabe que el peronismo será la única alternativa cuando se «desplome» el modelo del ultraderechista Javier Milei, al que también calificó como un «monigote».

«Cuando eso suceda, lo que pretenden es que el campo nacional y popular no pueda organizarse», sostuvo.

Afirmó que, cuando hay funcionarios que obran en contra de los intereses del país y están libres, «estar presa es casi un certificado de dignidad política, personal e histórica».

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