El Papa León XIV pidió insistir en “una paz justa y duradera” y expresó su cercanía tanto al pueblo palestino como al israelí, porque en estos dos años quedaron “muertes y escombros”. El rezo del Pontífice fue en una Plaza San Pedro abarrotada por el Jubileo de la espiritualidad mariana.

El papa León XIV en el Angelus habló del acuerdo que dio un respiro en Medio Oriente: “El acuerdo para el inicio del proceso de paz regaló una chispa de esperanza en Tierra Santa. Animo a las partes involucradas a continuar con valentía el camino trazado hacia una paz justa, duradera y respetuosa de las legítimas aspiraciones del pueblo israelí y del pueblo palestino”.
También habló el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin: “Seguimos considerando que la fórmula de dos Estados para dos pueblos es la que puede ayudar a resolver los problemas y las relaciones entre judíos y palestinos y está perfectamente alineada con lo que siempre hemos pedido”.
El Pontífice recordó que “dos años de conflicto dejaron por doquier muerte y escombros, especialmente en el corazón de quienes perdieron brutalmente a sus hijos, padres, amigos, todo”.
Por ello, el mensaje de cercanía, porque las heridas vividas por ambos pueblos no serán fácilmente olvidadas: “Con toda la Iglesia, estoy cerca de vuestro inmenso dolor. Hoy, especialmente a vosotros, se dirige la caricia del Señor, la certeza de que, incluso en la más negra oscuridad, El permanece siempre con nosotros. ‘Dilexit te’, ‘te he amado'”, dijo citando también el versículo del Apocalipsis que se convirtió en el título de su primera Exhortación apostólica.
“A Dios, única paz de la humanidad, le pedimos que cure todas las heridas y que ayude con su gracia a realizar lo que humanamente ahora parece imposible: redescubrir que el otro no es un enemigo, sino un hermano al que mirar, perdonar y ofrecer la esperanza de la reconciliación”, concluyó León XIV.




